
Desde nuestra perspectiva, varias de las actuaciones más perversas de la presidencia bicéfala (dos cabezas), que hemos tenido en estos cuatro años, deben evidenciarse sin tapujos.
Hay que recordar que don Oscar, el "presidente formal", ganó la Presidencia de la República sin transparencia, casi llegando al límite del fraude, pues fue necesario esperar un mes y contar los votos uno a uno para determinar su "gane".
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